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¿Y si le ponemos Pishco? La última medida para ganar la guerra después de perder todas las batallas

Todas las batallas por recuperar el nombre Pisco ya están perdidas. Es tiempo de patear el tablero y cambiar la estrategia.

En el Perú el Pisco es nuestra bebida de bandera. Ay como lo toques, porque se nos sale el indio. Pero la dura verdad es que no tomamos mucho Pisco. Ni siquiera lo tomamos puro, lo endulzamos con cocteles de todo tipo. Y cuando sale algún escándalo, la indignación nos dura a lo mucho una semana.

Todas las batallas por recuperar el nombre Pisco ya están perdidas: La denominación de origen solo vale en el Perú, internacionalmente salimos como «Pisco del Perú», una empresa australiana ya ha empezado a comercializar «Pisco de Australia» y hace más de un año que en Chile, principal importador de nuestra bebida, se venden marcas peruanas con el feísimo nombre «Destilado de Uva».

Foto de pisco peruano en supermercado de Chile. No sale la palabra pisco, sino «destilado de uva». Clic para ampliar.

La gente aquí se enardece en las redes sociales, fabrica memes, anima a votar cuál es el mejor pisco en History Channel. Pero esas son medidas tan inútiles como poner amén en un comentario de Facebook para que Jesusito salve a un niño con cáncer.

A los mismos empresarios pisqueros les da igual. Muchas veces en el mismo Perú elaboran piscos bambeados, mezclados con agua, con uvas importadas que no son de cepas pisqueras. A Indecopi se la pasean. En fin, el orden y el profesionalismo no son precisamente nuestras virtudes. El nombre Pisco está perdido, hay que reconocerlo de una vez por todas.

Pero a rey muerto, rey puesto ¿Y si le cambiamos el nombre? ¿Y si de una vez por todas usamos nuestra famosa «creatividad peruana»?¿Si sale, por fin, ese criollo que todos tenemos dentro?

Aquí mi propuesta: Pishco. O Piscco. Patentamos el nombre, registramos la denominación de origen, establecemos requisitos para la calidad. Etc, etc, etc. Este nombre no lo tiene nadie porque es nuevo. No lo tiene Chile, no lo tiene Australia, nadie; y por lo tanto, tampoco nos peleamos con nadie.

El Pishco es peruano, claro que lo es: Lo inventamos en 2017. Ya está. Muerto el perro, muerta la rabia.

Las denominaciones actuales pueden seguir llamándose Pisco o lo que quieran. Pero posicionemos al Pishco como un destilado de uva peruano de altísima calidad. Finalmente, la verdadera batalla tiene que ir por allí, por la calidad.

Por Juan Carlos Villacorta

Fundador de Traxxo, escribe hace muchos años en este medio y trabaja activamente en proyectos de diseño y comunicación por internet.

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