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Leccion #6: Aprender a decir que no (comunicar lo que importa)

¿Qué es esto? Lee El fin de una era.

No todo es noticia, no todo es importante, no todo es comunicable. Mírate al espejo y repítetelo a ti mismo: No soy una chica fácil.

Los que trabajan en comunicación deben aprender a decir que no, porque si ceden en este punto fundamental, van a terminar haciendo estupideces, sacando productos malos, vendiendo humo. Los resultados a largo plazo se notarán cuando vean que no hemos hecho nada relevante.

Y es que en realidad, nuestra labor no se medirá por las tonterías que hacemos, sino por el trabajo relevante que hemos hecho. Nadie mide al diseñador de la empresa por el número de tarjetas de cumpleaños que hace para la oficina de personal. Y muchas veces –por no saber decir que no– termina haciendo eso. Y probablemente se quede hasta altas horas de la noche para terminar de hacer las cosas para lo que verdaderamente lo han contratado.

Que tenemos que decir que no, es evidente. Lo malo es que es difícil decir que no.

En primer lugar, es difícil porque nos da miedo. ¿O alguien se atrevería a decir que no a su jefe?

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Una de las peores cosas que terminan comprometiendo nuestra propia integridad es tener miedo en el trabajo. Y para evitarlo nos volvemos el sí señor, en el que cede toda capacidad moral con tal de conseguir más visitas, anunciantes, números. Nos convierte en la chica fácil.

Además, en el caso de los comunicadores, decir que no es difícil, porque no tenemos la respuesta de lo que es noticia o algo importante al 100%. A lo mejor eso que pensamos que no es noticia, lo es. Eso que pensamos que no deberíamos cubrir, tiene un carácter noticioso. Y terminamos hacíendolo en contra de nuestro propio instinto. O terminamos desconfiando de nuestro instinto del todo y esto es muy peligroso.

Es difícil decir que no, porque en sociedades como la nuestra es muy fuerte decir que no. Es casi un insulto decir que no. A lo mucho se dice “voy a hacer todo lo posible”. Y también nos podemos ganar muchos enemigos diciendo que no.

Decir que no es más dificil que decir que sí.

Decir sí es más rápido, no te obliga a pensar y elegir. Es conveniente: Quedas bien con los demás y transmite una mejor imagen de ti. Sin embargo, decir que sí a todo significa pagar un precio alto: la saturación, el exceso y la desorientación.

Hay que decir que no a mil cosas para estar seguro de que no te estás equivocando o que intentas abarcar demasiado – Steve Jobs

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Técnicas para decir que no

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La primera técnica es pensar que al decir que no a una petición absurda, decimos que sí a tareas que son más importantes, a esas cosas que marcan la diferencia y que no podemos hacer porque estamos en encargos que no tienen el mismo impacto.

  • Es decir que sí al tiempo y atención para volcarte en tus prioridades. Cosas que realmente cuentan.
  • Es decir que sí a la vida y a la independencia. No te sentirás como un títere manipulado por una agenda siempre saturada.

Luego, hay que saber decir que no para que el que te hace la petición no se ofenda. Hace años, cuando a una chica que trabajaba conmigo, le pedían que haga la cobertura de un evento, respondía con un: “eso no es noticia”, se volteaba y continuaba como si nada escribiendo en su computadora. No es un método que aconseje.

Una técnica que puede servir es la del sandwich. Que consiste en tres partes:

  1. Pan. Ser empáticos y agradables, empezar con un comentario positivo.
  2. Chorizo. Introducir la parte en la que decimos que no. Hay que ser breve y no alargarnos. No justificarnos ni dar demasiados motivos. Debemos controlar el tono de voz y las palabras.
  3. Pan. Cerrar con un comentario positivo para cerrar la conversación con un buen sabor de boca.

Hay otras dos técnicas que nos pueden servir.

  1. Disco rayado. Pues eso, repetir la misma premisa hasta que la otra persona se dé por vencida. “Entiendo tu punto de vista, pero no puedo”, “Como te he dicho, me es imposible”.
  2. Aplazamiento (solo si nos interesa). Es opcional y solo si nos interesa aplazar la decisión. Otra cosa que podemos hacer es aplazar la conversación si la otra persona se altera, le comunicamos que hablaremos con ella cuando esté más calmada o tranquila.

A final de cuentas, la práctica hace al maestro. Así que aprendamos a decir que no antes de que nos desbordemos en cosas sin importancia que ni nos benefician, ni benefician, en el fondo, a la empresa para la que trabajamos.

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