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Por qué las tarjetas de presentación todavía sirven y cómo usar efectivamente la tuya.

Con toda la parafernalia digital, uno puede pensar que las tarjetas de presentación son una cosa del pasado. Esto no es así. Aquí te mostramos por qué todavía son importantes y qué puedes hacer para sacarles el máximo de provecho.

En primer lugar, las tarjetas todavía están con nosotros porque nuestra memoria es frágil. ¿Cuántas veces cuando conoces a alguien y pasas conversando un rato, de pronto te olvidas de su nombre cuando todo acabó?

El objetivo de dar o conseguir una tarjeta es tener un récord de contactos a los que puedes seguir para poder desarrollar un negocio o conseguir un trabajo.

Es así como una tarjeta es un mapa de oportunidades, puede conducirte a un buen nuevo trabajo, una oportunidad de negocios o simplemente hacer que tu negocio gane más dinero. Normalmente cuando uno se encuentra con un potencial cliente en una reunión se presenta, describe lo que hace y entrega su tarjeta. Esto da una apariencia profesional, al contrario de escribir un email en una servilleta. Además de mostrar que no eres un improvisado.

Por otra parte, una tarjeta de presentación es una forma de poner cara a tu negocio. La gente que la recibe probablemente no necesite tus productos o servicios hoy, pero puede llegar un día en que sí lo hagan y puedan sacar tu tarjeta y llamarte en lugar de tratar de recordar tu empresa y buscarla por la web.

Las tarjetas siempre son accesibles, no dependen de una zona de conexión, en sitios donde los celulares están desconectados, como en un aeropuerto o en el hospital. Además es fácil de entregar y se puede mantener contacto visual con la otra persona en vez de estar tipeando un número en tu teléfono.

Y en el fondo, los profesionales esperan que tengas una tarjeta. Siempre.

Qué tiene que haber en tu tarjeta y cómo hacer para que resalte

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Pon lo esencial. No quieres que la información vital se pierda en una maraña de datos. Pon tu número, email de trabajo, web y, si es necesaria, la dirección.

Deja la parte de atrás en blanco. Si eres aventurero, puedes experimentar con diferentes estilos y el logo en la parte de atrás. Pero que no se convierta en un folleto publicitario.

Usa blanco como base de color de tu tarjeta. Seguramente el que la recibe quiere escribir alguna nota o información adicional en el frente y reverso de la tarjeta.

Usa un tamaño estándar. Hacer un tamaño especial sirve para diferenciarte, pero no sirve de nada si se pierde, porque es muy pequeña, o no entra en una billetera, porque es muy grande. No tienes que impresionar a nadie con diseños demasiado bizarros.

Usa tu foto y añade valor a tu tarjeta. Es un modo de diferenciarte, por ejemplo, en un congreso o reunión social uno puede recibir numerosas tarjetas, si una o dos de ellas tiene la foto del dueño, recordarán a esa persona.

Otros elementos. Uso de QR, un buen tamaño de letra, que sea un papel de calidad, etc.

Mejores prácticas

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Con la tarjeta adecuada puedes empezar a hacer contactos, pero tienes que tener algunas estrategias.

Siempre listos. Siempre ten tarjetas contigo, incluso si estás de vacaciones puedes establecer un contacto casual con alguien.

Sé selectivo. Que tengas mil tarjetas no significa que tengas que usarlas todas en una conferencia o congreso. Si estableces contacto con alguien entrégale tu tarjeta, pero no repartas como si fueran volantes.

Muéstrate interesado. Si entregas una tarjeta, trata de conseguir una de regreso. Si no lo hacen, pregunta. Muéstrale tu interés de permanecer conectado.

Sé proactivo. Cuando obtengas una tarjeta, tómate el tiempo de buscar al interesado por LinkedIn, Twitter o lo que hayan puesto. Esto ayudará a recordar sus nombres y a poner un rostro al nombre.

Fuente: Lifehacker

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