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Lección #10: Empresa horizontal y capacidad de iniciativa

¿Qué es esto? Lee el fin de una era.

Pienso que una de las condiciones de una empresa moderna debería ser su organización horizontal. Esto, a diferencia de una organización vertical, favorece la anulación de las jerarquías a favor del trabajo en equipo y la colaboración.

Por otro lado, una organización horizontal favorece un atributo importantísimo en un trabajador: su capacidad de iniciativa. En una empresa, y mucho más en una empresa que se orienta a la creatividad e innovación, la iniciativa es vital.

Un trabajador con iniciativa propone siempre, saca lo mejor de sí y lo da a la empresa. Y esto lo hace libremente, porque está motivado. Por el contrario, un trabajador sin iniciativa se limita a hacer lo que le piden.

Trabajador con cero de iniciativa. Mi trabajo es pintar, no quitar obstáculos, diría.
Trabajador con cero de iniciativa. Mi trabajo es pintar, no quitar obstáculos, diría.

Un trabajador con iniciativa es un motor de ideas. Pero ese motor necesita un ambiente propicio para poder generarlas. Y la organización vertical, jerarquizada, suele apagar ese motor, suele generar trabajadores-burócratas, sin iniciativa.

Para muestra, una anécdota. En una productora de Hollywood un guionista se acerca a proponer el guión de una nueva película. Después de pasar por varias escalas de directores y productores, le dicen que está muy bien. Sólo tienen un problema con el mono… es mejor que no salga el mono.

El título de la película: King Kong.

Hace no mucho tiempo un amigo me comentó algo que le dijo su jefe: “No importa que te rechacen las ideas, tu sigue proponiendo…” me pareció una frase bastante cruel. Habría que ver cómo hacemos para no terminar convirtiendo a los que generan iniciativas en meros burócratas.

En Pixar se han generado muchísimas ideas de películas que en otros lados no podría haber sobrevivido: Una película de una rata en París que quiere ser cocinero. O de un viejo que se escapa con su casa llena de globos. O un pez que quiere buscar a su hijo con otro que no tiene memoria de corto plazo.

Imagínense proponer esto en una empresa vertical. Adiós Ratatouille, Up y Buscando a Nemo. Adiós Pixar.

Para Jason Fried, co-fundador de 37 signals, cuando un trabajador le dice “asciéndeme” está forzado a reevaluar su estructura organizacional. Vale la pena leer su artículo Why I Run a Flat Company. “Queremos diseñadores que quieran ser grandes diseñadores, no jefes de diseñadores”, cuenta.

Cómo hacer una empresa horizontal.

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Es fácil ser una empresa horizontal cuando somos una startup y el fundador hace de gerente, secretaria, analista y repartidor de cafés. Conforme la empresa va creciendo se van volviendo cada vez más vertical, van apareciendo más líneas de negocio y cada uno termina haciendo lo suyo. Y lo malo es que cara el consumidor debemos mostrar una sola cara.

Esto le pasó al creador de Ziba, Sohrab Vossoughi. Según lo cuenta en un artículo en Harvard Business Review: “Cuando empezamos estaba un ingeniero, tres diseñadores y un project manager. Nos sentabamos juntos en un cuarto y todos sabían lo que los otros estaban haciendo y por qué lo hacían. Ahora somos 110 de una docena de carreras diferentes y manejando 25 proyectos a la vez. Cada vez es más difícil colaborar. Nuestra habilidad para para dar al cliente una experiencia integrada se solía tomar por descontado. Ahora mis preocupaciones sobre cómo ser más horizontal me mantienen despierto por la noche”.

Una solución puede ser tratar de unificar a todos bajo un objetivo común. El “propósito” del que hablábamos en la lección #5. Cuando a Mark Kawano le hicieron una entrevista sobre su trabajo de diseñador en Apple, respondió que no había ningún secreto, puesto que todos: ingenieros, programadores, están pensando en el diseño. No sólo los diseñadores. Con esto se consigue que en Apple hayan solo 100 diseñadores en vez de 1000.

Vossoughi añade otras dos: Saber con claridad para qué se hace todo este trabajo y tener gente cuyo encargo específico sea el ser integradores, que conecten a los trabajadores con el propósito de la empresa. Las empresas más horizontales son las que proclaman sus valores a viva voz, de tal manera que los grupos al interior pueden trabajar con esto en mente.

El tema del crecimiento no es fácil de manejar. Una orquesta necesita un director, una banda de rock no. Es por eso la necesidad de que las empresas grandes tengan estos “integradores” que promuevan el trabajo colaborativo.

En resumidas cuentas, que la empresa sea horizontal es la mejor forma de atraer talento, y si hay talento, hay iniciativa; y si hay iniciativa, la experiencia del consumidor final mejorará.

[column size=»one-half»]Lección #9: Empresas Venado vs. Empresas Elefante[/column]
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Mírate en el espejo y sigue estas 3 cosas para ser un buen líder

Hay muchas prácticas dirigidas a ejecutivos y managers para ser estudiadas. Sin embargo estas prácticas son solo eso: buenas prácticas. Éstas no son un mapa de ruta que te lleva directamente al éxito.

El que camino que te va a llevar a convertirte en aquel mejor líder que quieres ser no es tan fácil, es un camino muy complejo. Experimentarás giros y vueltas inesperados, además de eso cometerás alguno que otro error. Pero eso no es malo, está bien.

Lo más importante es que des un paso atrás, que te hagas responsable y que desafíes a las normas para alcanzar la cumbre.

El liderazgo no es siempre natural, es un proceso que se aprende con el tiempo. Desafíate tú mismo siguiendo los siguientes pasos:

1. Desarrolla tu persona única

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La sociedad ha dado lugar a ciertos estándares que definen a un líder. Estos individuos son habitualmente considerados como los que visten lo mejor, son los maestros del arte de posar, los de la mente autoritaria. Ellos se ajustan a un específico modelo, y si es que cierras tus ojos, probablemente te resultará muy fácil imaginártelos en tu cabeza. Por último te darás cuenta que aquella persona imaginaria no es lo que realmente eres tú.

Para lograr convertirse en un líder exitoso, necesitas alejarte de todo lo que la sociedad te diga, tendrás que dejar pasar al clásico modelo de líder y comenzar a mirarte en el espejo.

El liderazgo es algo subjetivo, y es crucial el hecho de tomar en cuenta quien realmente tú eres.

La próxima vez que te encuentres leyendo acerca de algún CEO exitoso o buscando información acerca de la lista de las 500 personas más ricas del mundo, pregúntate a ti mismo- “¿Qué rasgos de un líder me hacen único?”

Enfócate en los rasgos que te hacen único y comienza a cultivarlos. Presta atención a la dinámica de situaciones en el trabajo, y deja que esos momentos sean tu guía.

2. Experimenta

experimento

El liderazgo no es necesariamente algo con lo que se nace, muchas veces es adquirido. Este proceso requiere continua experimentación, caídas, tropiezos y satisfacciones. No tengas miedo de intentar enfoques nuevos ni de responder a una situación específica de una manera diferente.

Por ejemplo, si te encuentras a cargo de un nuevo proyecto en tu compañía, y tiendes a inclinarte a un enfoque más autoritario, tendrás que hacerlo con empatía y motivación en vez de hacerlo de una manera autoritaria y austera.

3. Inteligencia emocional activa

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Trata de desarrollar y cultivar tu inteligencia emocional al máximo. Esto te llevará a obtener beneficios a través del manejo de tus propias emociones.

Un buen paso para iniciarte en esto es conociéndote a ti mismo. Mírate a ti mismo y detecta los lados frágiles y fuertes de tu persona.

Las personas cercanas a ti notarán ese cambio originado por el buen manejo de tus sentimientos el cual será beneficioso para ambas partes.

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Lección #9: Empresas venado vs. Empresas elefante

¿Qué es esto? Lee el fin de una era.

Naaaants een-vwen-yaaaaaaa ma-ba-gee-chi-ba-va
(Inicio Rey León para los que no la entienden)

Serengueti. 7:00 am.
El venado sabe que tiene que correr más rápido que todos, o morirá.

Serengueti. 7:01 am.
El león sabe que tiene que correr más rápido que el venado, o morirá.

Serengueti. 7:02 am.
Todos a correr.

Pero hay uno que no corre. Camina a paso lento y sin preocupaciones. Es el elefante. Va a paso lento, pero seguro, y siempre avanzando.

La empresa venado es rápida y agil, suele ser pequeña y recién comienza. Es una startup. Gente creativa, con todas las ganas, que ni siquiera están pensando en un sueldo fijo. Su organización es horizontal. Son emprendedores, arriesgan todo, ponen toda la carne en el asador.

La empresa elefante es grande y lenta. Tiene años en el mercado y quizá un liderazgo consolidado. Ha pasado por numerosas batallas, victorias y derrotas, pero sigue en pie. Su gente es más burocrática y jerarquizada, se demoran en tomar decisiones y toman pocos riesgos. Les cuesta cambiar y casi nunca lo hacen.

Permiso, voy a pasar.
Permiso, voy a pasar.

Ambas tienen sus ventajas y desventajas. La empresa venado es más débil ante una circunstancia adversas, la empresa elefante tiene más espaldas ante los ataques, sin embargo necesita tener más y ganar más para sobrevivir.

El venado se convierte en elefante

Lo curioso es que a medida que las empresas venado crecen, se van convirtiendo en empresas elefantes. Y ahora, tal como están las cosas, muchas empresas venado se terminan siendo compradas por empresas elefante. Pongamos un ejemplo local.

Bembos, empresa venado que se convirtió en elefante.
Bembos, empresa venado que se convirtió en elefante.

Bembos nació siendo una cadena de hamburguesas con un sabor particular. Era valorada por su calidad y la variedad de salsas que tenían. Muchos recordarán la famosa salsa tártara que hacían. Conforme fue creciendo la variedad fue desapareciendo, los sabores se hicieron más estándares e incluso toda la franquicia fue comprada por una empresa bancaria. Se convirtió en elefante.

¿En donde estás?

En el mundo empresarial tienes que saber en donde estás ubicado. Ya sea si eres trabajador o independiente. Y normalmente trabajarás o para una empresa venado o para una empresa elefante.

venado

Si tienes, por ejemplo, como cliente a una empresa venado, sabrás que tus trabajos no pasarán por demasiadas aprobaciones, pero tampoco podrás cobrarles mucho. Lo bueno es que a lo mejor te pagan a tiempo.

En cambio, si trabajas para un elefante prepárate para lidiar con numerosas reuniones, aprobaciones, borradores y propuestas infinitas. Lo bueno es que no pestañearán si le pones un precio justo. Eso sí, prepárate para cobrar en 30, 60 o 90 días.

Pasa lo mismo si eres empleado de una de estas empresas. Probablemente en la empresa venado ni siquiera te ponen en planilla, pero el ambiente es más divertido y aprendes junto con ellos. En la empresa elefante tienes un sueldo más seguro, pero las decisiones se demoran y tienes que saber adecuarte a las aprobaciones. “Validar” es el término que emplean (y que detesto, por cierto).

Empresas elefante que actúan como venados

Oficinas de Facebook. Un ambiente venado para una empresa elefante.
Oficinas de Facebook. Un ambiente venado para una empresa elefante.

A pesar de todo también existen –son muy raras– las empresas elefante que funcionan como venados. Son grandes, pero rápidos. El reto que tienen es mantener esa velocidad de startup. Muchas de ellas tienen divisiones más pequeñas que compiten y se mueven más rápido. Muchos venaditos que avanzan sin parar.

Un ejemplo claro es Facebook: Con más de mil millones de usuarios, este elefante publicitario se ha empezado a dividir y a comprar empresas que se mantienen independientemente, como Instagram y Whatsapp. Además el año pasado ha empezado a lanzar distintas aplicaciones separadas para cada servicio de la red social: Groups, Mensajes, Páginas; y otras como Hyperlapse que proveen una utilidad distinta y novedosa.

Si te toca trabajar para una de ellas, es como si te hubieras sacado la lotería. Aprovéchalo.

Así que ánimo. Estas son tus opciones en el amplio Serengueti, Welcome to the jungle, baby.

[column size=»one-half»]Lección #8: Cuidado con las agencias.[/column][column size=»one-half» last=»true»]Lección #10: Empresa horizontal y capacidad de iniciativa.[/column]

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Lección #2: Jugadores A

¿Qué es esto? Lee: El fin de una era

Hace más de un mes, jugaba un partido de fulbito en la noche. La verdad, éramos bastante malos. Entre ellos, había un chico que está acabando la Universidad. Al día siguiente fue a la oficina y me espetó: Jugar con malos es contagioso. Después de reírme un rato, me quedé pensando… es verdad.

Pero también pasa al revés: Jugar con buenos contagia y te vuelve más bueno. Por eso Gokú se alegraba cuando enfrentaba a enemigos mejores que él. Por eso Oliver Atom se admiraba cuando tenía al frente a un rival de fuste. Un jugador A necesita otros jugadores A.

Guy Kawasaki tiene una conferencia paradigmática cuando presentó su libro The Art of Start. En uno de los puntos animó a los que empezaban sus emprendimientos a contratar jugadores A. “Porque si empiezas a contratar a jugadores B, un día te vas a ver rodeado de puros jugadores C”.

Por su parte, Netflix publica en su presentación sobre su cultura corporativa que contrata a los mejores. Y por eso paga sueldos por encima del promedio. Una solución adecuada si es que quieres tener a la crema y nata del mercado en el que te mueves.

Y aquí una sobre Steve Jobs, sobre la importancia de tener Jugadores A en industrias determinadas, como la tecnológica.

En Pixar también lo tienen claro, de acuerdo con el libro Creativity Inc.:

Si le das una buena idea a un equipo mediocre, ellos la van a destruir. Si le das una idea mediocre a un equipo brillante, ellos la mejoran o la descartan y saldrán con algo mejor.

¿Quién es un jugador A?

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Pero quién es un jugador A. Bueno, es difícil definirlo porque no solo es un buen trabajador. Es una especie rara que al empezar un trabajo no necesariamente es el mejor, pero que cuenta con las cualidades, la capacidad y el deseo de hacerlo.

Desde el puento de vista de los skills, es fácil reconocer a un jugador A, porque cuenta con habilidades altamente valoradas y raras. Por ejemplo: un programador que también es buen diseñador. Ese bicho raro tiene potencial de ser jugador A. En otros campos, por lo general, un jugador A es alguien que hace las cosas rápido y bien.

Pero no todo es skills, también está la capacidad de relación con los demás, el trabajo en equipo, humildad, creatividad… En fin una serie de virtudes, que hacen más difícil definir a un trabajador brillante.

Si eres jefe o alguien que tiene la responsabilidad de manejar un negocio o contratar personal, lo más fácil para detectar a un jugador A es: Alguien que sea mejor que tú, o que tenga la capacidad para lograrlo. Es una buena medida, de lo contrario, el futuro de tu empresa o negocio estará en manos de minions.

minions

Cómo retener a un jugador A

En las empresas, uno de los principales problemas consiste en retener el talento. Retener a los jugadores A. Y para ello la fórmula de Netflix es lo que mejor funciona: Pagar por encima del promedio.

Sin embargo, esto en la mayoría de los casos no es posible, por falta de dinero o porque el dinero no lo es todo en la vida. Y aquí entra el numeroso campo de la llamada teoría de la motivación.
Esto nos lleva a un complejo sistema de acciones que requerirían más palabras que las debidas. El consejo que les puedo dar es leerse el libro de Gobierno de Personas o Drive, de Dan Pink. Si no tienen tiempo para eso, pues vean este video:

RSA ANIMATE: Drive: The surprising truth about what motivates us

Todas estas medidas son importantes, porque los jugadores A se potencian entre sí y potencian a toda la empresa. Por eso es tan importante retenerlos.

Jugar con jugadores A

Otra pregunta que nos podríamos hacer es ver si nosotros mismos somos jugadores A. Pero me parece que lo principal no es eso. Sino, darnos cuenta con quién jugamos. ¿Nuestros compañeros te trabajo son jugadores A? Si es así, probablemente tú también lo seas, porque juegas con ellos. Si no lo son, el consejo de mi amigo se cae de maduro: jugar con malos es contagioso.

Como ven, el deporte puede influir mucho en el mundo empresarial. Una película que les recomiendo es Draft Day. Buenísima, y que da además muchas lecciones para detectar quién es verdaderamente un jugador A.

[column size=»one-half»]Lección #1: No solo hay que comunicar… hay que hacer[/column][column size=»one-half» last=»true»]Lección #3: Gastar en publicidad[/column]